¿Vuelve Néstor emperador?
La piel argentina es tan sensible a la orfandad que no soporta quedarse a la intemperie de caudillos. Un mandamás a tiro de urna es tan necesario como el oxígeno que respira una sociedad que le teme mucho más al vacío de poder que a sus excesos. El modelo que mejor calza a la ansiedad crónica de un país inestable es el presidencialismo explícito, una práctica social que rechaza instintivamente los conglomerados políticos tipo Alianza versión 1999.
De la mano de esa razón populista profunda es que Kirchner goza de una salud no diagnosticada en las cifras de imagen negativa que lo condenan hoy a ser una de las figuras más reprobadas entre los candidatos a 2011 con un 57 por ciento de supuesto rechazo. El pingüino emperador no cree en esos maleficios y trabaja incansablemente para reconstruir un número que le permita soñar con ser escogido en primera vuelta como el malo conocido ante un lote de demasiados buenos por conocer.
Es curioso pero todos afirman que es temprano para hablar de candidaturas mientras fatigan kilómetros exhibiéndose para levantar puntos en las encuestas. Los Salieris de Perón son los mejores entrenados para comenzar a correr este maratón de largo alcance y ya se exhiben en la vidriera para mostrase apetecibles. Kirchner en Córdoba y Río Gallegos. Das Neves acumula millas de micro actos artesanales, Duhalde avanza sigilosamente como ajedrecista, De Narváez corre la doble provincial y nacional hasta que la justicia le autorice pista y Macri se sumó al lote envalentonado por las encuestas pero Oyarbide lo metió previsiblemente en boxes acusándolo de asociación ilícita.
El jefe de Gobierno porteño es el caso más delicado de las últimas horas porque su futuro es intrigante: puede convertirse en otra estrella fugaz caída del firmamento liberal por la torpe intriga de los espías propios o en una víctima de la conjura oficialista que lo catapulte a un liderazgo espasmódico al estilo Cobos durante la batalla del campo. En el PRO buscan desesperadamente replicar esta segunda imagen que tanto rédito le dio al Vicepresidente, aunque ya se sabe que las copias y las segundas partes no siempre resultan buenas.
Parece banal y poco edificante pero la novela de la revancha política prometida desde el Congreso viene perdiendo rating. Aunque la oposición se esfuerce hasta lo indecible para mostrar sus avances, el oficialismo juega con la ventaja de los reflejos, la uniformidad en bloque y la caja. Por ahora neutraliza el juego o convierte inminentes derrotas, como la coparticipación del impuesto al cheque, en victorias como el perdón y postergación de la deuda a los gobernadores enfermos de déficit. Con ese panorama es natural que el auditorio prefiera seguir el reality de los presidenciables prematuros antes que las batallas técnicas y aletargadas del Parlamento.
Es el mejor escenario para un mandamás millonario que justifica cualquier medio para conquistar el fin. Si la economía no sucumbe a la inflación o al proteccionismo de Moreno, en el Calafate hay un hombre que modela su retorno como rey.
(Columna publicada en el diario Día a Día de Córdoba)




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