La velocidad del miedo

@pabloirossi ¿Qué nos trajo hasta aquí? A este barrio de maqueta. A la vida rigurosamente vigilada. A la armonía del gueto feliz para mis niños bárbaros

Cuando enciendo el IPad la respuesta se ha esfumado. La melancolía resiste apenas el tiempo y el espacio de 140 caracteres. Es como hacer una catarsis sublingual de efecto veloz contra el pánico a las preguntas incómodas. Así es la vida en esta red, pienso mientras permanecen mudos a mi alrededor los viejos libros que conservo desde la infancia. Deben ser ellos, vengadores inmutables, los que provocan el cuestionamiento matutino en grageas.

Ahora sí, aparece Twitter en pantalla y cobra forma el ritual hecho de palabras descartables.La marea humana de frases cortas te arrastra con hipnotismo hacia un mundo real que queda siempre en otra parte. Lejos de vos, cerca de todos. El no lugar de los aeropuertos y de los shoppings, el parpadeo eterno de un televisor en una sala de espera de hospital, en la cola de un banco.

Todos dicen, decimos algo a mismo tiempo. Nos saludamos, nos repetimos los unos a los otros, devolvemos gentilezas, descargamos ironía, noticias, fotos, hallazgos, insultos, soledad. Es la sociabilidad del instinto gregario. Porque sí. Porque somos animales en busca de refugio y ermitaños en una ronda cerca del fuego. Es la tecnología del minuto que aparenta lanzarnos a la comodidad del futuro y nos lleva en realidad a las mismas cavernas del pasado.

Creo que nací para habitar un mundo más lento y acompasado. Pero ya no recuerdo como era. Son las ocho de la mañana. Miro por encima de las lavandas que crecen frente a la ventana y mis vecinos llevan a sus hijos al colegio circulando con sus bólidos potentes a 20 km por hora. Es la regla de oro dentro de la maqueta. Es para recordarnos que en una civilización como la gente, los niños y los ancianos pueden caminar y jugar sin atropellos. Es un trayecto corto, nada del otro mundo, sólo un buen ensayo de minutos. Luego habrá suficiente espacio público para poner a prueba al caníbal que llevamos dentro.

Me preguntaba que nos trajo hasta aquí, a este mundo de libro de cuentos. A este simulacro vigilado.

Tal vez, la velocidad del miedo.

@pabloirossi

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1 comentario

Gustavo dijo, Septiembre 1, 2011 @ 3:03 pm

Buen comentario Pablo, mucha verdad…. Pero en fin, tengo entendido que andarás por los pagos, aquí nomas, a 25 km… iré a verte, en el homenaje al Padre Juan Ribone. Espero que aquí puedas acompasarte con el ritmo campestre, al menos por unas horas…

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El Autor
Pablo Rossi

Nació en Córdoba el 03 de julio de 1971. Casado con tres hijos. Periodista de profesión, mejor lector, escritor de vocación y cocinero de oficio. Amante del fútbol y del buen vino. Desde la cuna con Instituto y riverplatense por elección.
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