Las imposturas de los guerreros
Es curiosa la vocación de paz que exhibió Cristina Fernández ante el Papa Benedicto XVI y ante su colega Michelle Bachelet. En la opulencia monacal del Vaticano se hizo un homenaje a la intervención de Juan Pablo II que evitó hace 25 años una guerra con Chile en aquellos viejos tiempos de irracionalidad política.
Lo llamativo no fue el recordatorio obligado y bienvenido, ni la clásica anécdota en primera persona que deslizó para darle sentimiento a la escena. Tal vez lo contradictorio estuvo, como siempre, entre lo que se vende y lo que se fabrica, entre lo que se recuerda y lo que se escribe con la tinta fresca del poder
Mientras la Presidente celebraba la pacificación de los pueblos y tendía puentes con la Iglesia, su marido en jefe planificaba desde la trinchera de Olivos las nuevas batallas por venir y se aseguraba que sus guerras ya declaradas, contra el campo, los periodistas, los militares, Clarín, la oligarquía, los opositores y los traidores se mantengan vivas de la mano de sus escasos incondicionales.
Mientras otra maestra era acribillada en el salvaje conurbano, el matrimonio se quejaba de las repeticiones televisivas de la noticia “para crear sensación de inseguridad”. Como desde hace tiempo decidieron fustigar al mensajero, todo lo mano que ocurra y altere esta maravillosa marcha del “modelo K” es obra del enemigo mediático desestabilizador.
Por eso Néstor dejaba librado a la suerte de su marioneta electoral, Daniel Scioli, las respuestas a las muchedumbres de vecinos en Wilde o en Derqui exigiendo un mínimo de acción y comprensión para hacer vivible la existencia en la paz imposible del gran Buenos Aires.
Néstor estaba en otra. Sus batallas no son contra los jóvenes delincuentes ni las bandas ni los narcos. Su pelea crucial de la semana fue asegurarse por decreto de su mujer antes del 10 de diciembre todo el poder del dinero presupuestado y su manejo discrecional hasta 2011. Sin fondos no hay ejércitos leales (léase piqueteros, legisladores, intendentes, gobernadores, dueños de medios etc..)
Curioso también debe haber resultado el párrafo del Papa cuando extendió el concepto de paz al necesario equilibrio en el talante de los gobernantes, a su vocación real por erradicar la pobreza o luchar contra toda clase de corrupción. Justo en la semana en que el valijero Antonini Wilson reveló que a la campaña presidencial debieron ingresar más de 5 millones de dólares por vía clandestina desde Venezuela.
Alguien debió advertirle a la primera ciudadana ataviada con estilo Channel de luto, que mientras dos “compañeras de género” rememoraban lo estéril de una lucha entre hermanos latinoamericanos, el amigo financista Hugo Chávez jugaba a tener su propia Sierra Maestra amenazando a Colombia mientras recluta milicias civiles para futuras batallas.
Alguien del entorno chico de Olivos debiera observar que no es muy coherente celebrar la paz de protagonistas ajenos y librar al mismo tiempo en el presente una guerra de guerrillas contra todo aquel que no se someta a los designios matrimoniales.
(Columna dominical publicada en el diario Día a Día de Córdoba)




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