Wikileaks: el atentado transparente

Es injusto para Obama y bueno para el mundo. El Presidente de Estados Unidos llegó al poder como el primer líder 2.0. Su equipo se valió de las redes sociales, los bloggers y los vídeos caseros en You Tube para reclutar millones de militantes virtuales que amplificaron su imagen hasta los límites lejanos de la Gran Aldea. Internet fue su principal unidad básica y su comité digital lo convirtió en una especie de gurú universal descendiendo desde el márketing a la Casa Blanca.

El romance virtual duró hasta que el barro de la crisis social y financiera lo obligó a decisiones cruciales para gente de carne y hueso que no habita, ni se alimenta, ni se cura en la red. Hace pocos días acaba de sufrir una humillante derrota electoral como castigo a los magros resultados obtenidos en mejorar la vida de los norteamericanos. Detrás de la paliza de las urnas también se encuentra agazapada una derecha republicana apoyada en el nacionalismo y el nombre de Dios.

La lección para Obama, el restaurador americano de la simpatía y de las relaciones públicas con el resto del mundo, es que las redes sociales pueden consagrar velozmente o atrapar irremediablemente a sus productos más publicitados. La transparencia puede ser un bien social o convertirse en una marea de impudicia. Internet es ingobernable, no tiene dueños ni socios vip.

El grupo de intrusos comandado por Julian Assange encarna a la perfección “la invasión de los bárbaros” que describe en su Ensayo sobre la mutación, Alessandro Baricco. Un intento por inventariar las aldeas saqueadas, los totems derribados, (el secreto diplomatico) las nuevas batallas que libran aquellos que han hecho de Google su campamento de guerra. Generaciones anfibias que se adaptan a un mundo líquido que no respeta la solidez de los templos. Una forma de entender la cultura como navegación rápida por la superficie y búsqueda de espectacularidad.

Y vaya show que se produjo. ¿Chismografía de salón de té en la Embajada o atentado a la seguridad estadounidense? Parece mas bien lo primero, con el agravante que al cobrar realidad en la luz pública, trivializa el concepto de Inteligencia con que se barnizaba el cotilleo político y los pensamientos incorrectos. La indiscreción a escala mundial no reveló hasta ahora ningún plan secreto ni una invasión en ciernes, pero humilla al Departamento de Estado con la duda corrosiva sobre su capacidad para manejar información aún más sensible.

Para Obama es injusto porque su objetivo fue menguar la imagen del Imperio unilateral que perfeccionó George Bush. Es cruel porque Wikileaks no ha descubierto la impunidad de un Watergate sino más bien la vetustez de un modelo diplomático con elementos propios del reality show. Un Gran Hermano de salón. Pero es a la vez una excelente noticia para la Gran Aldea que sueña desde tiempos inmemoriales con que la luz le gane la partida a las oscuridades del poder.

Otro italiano, Gianni Vatimo, poco después de la caída Muro de Berlín aventuraba en su libro, La sociedad transparente, el arribo de un mundo con pensamiento débil, un planeta de mil pantallas diversas multiplicadas por los medios de comunicación. La destrucción de los grandes relatos y el reemplazo por sus escombros. Un desplazamiento del autoritarismo a la convivencia con las minorías que toman la palabra y la información en su poder. Vatimo lo describió, Internet hizo el resto.

Nuestros hijos nacen con ADN digital y acceden a la red antes que a la Historia. Sin que nos percatemos le crecen branquias para adaptarse y respirar en el nuevo mundo líquido que se mueve con el vértigo de las correntadas cristalinas. Ellos irán por todo. Ningún lugar secreto ni oscuro entrará en su imaginario. La red es poder de acceso e ilusion de transparencia absoluta. Por eso Wikileaks molesta y revoluciona. Porque desafía a comprender un mundo en ciernes y a soportar el ataque de los bárbaros a nuestras certezas saqueadas.

.

Compartir!:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print

El duelo y el negocio del Mito

Viudez popular: El luto provee de un tiempo de gracia, de empatía por la pérdida. En política es como la luna de miel del gobernante que debuta. Es un plus de confianza limitado sin manual para gastarlo. La Presidente insinúa una estrategia: ser la intérprete del Mito. Encuestas propias le dan 20 puntos extra a su imagen solitaria.

La konstrucción: El duelo que encierra un drama familiar, ¿puede convertirse en negocio político?. Los que piensan que sí agitan la rápida construcción del mito alternativo a Perón. Son lo viejos “entristas” que conoció el General. Se valen del peronismo hasta conseguir su propio Totem, ideológicamente correcto.

Martirologio: Descubrieron que el 27 de octubre se recuerda a un San Néstor mártir en el catolicismo ortodoxo. Antes, los discursos en la Legislatura de Santa Cruz lo expusieron como víctima de una conjura siniestra de los “caranchos” opositores. Lógico, no pasa a la historia un hombre por declararle la guerra a sus arterias.

Máximo enigma: el heredero del Calafate atraviesa un endiosamiento tentativo del entorno. Le temen, le adjudican agudeza política e influencia capital sobre su madre. Las analogías lo favorecen. Su grupo no es “light”como los Sushi que cercaban a De la Rúa y manejan con pasión bastantes ceros del Presupuesto.

La Cámpora: Icono setentista de un presidente que no fue, hoy provee mística y personal para empleo estatal. Mariano Recalde , uno de ellos, cursa posgrado en Aerolíneas Argentinas pero resultó bochado en la materia Ezeiza 1. La juventud oficial cuenta con militantes y millones. Habrá que sumar los primeros cuando se acaben los segundos.

Nomencladores K: De tanto rebautizar avenidas, terminales, usinas y autopistas, se abusan de la orfandad. La pasión ansiolítica por renombrar amenaza con desgastar el aura del padre ausente. Empalagosos, levantaron templos antes de canonizarlo. Como si la obra pública fuera un milagro o una gracia concedida a los vasallos.

Aprendiz: Después de su explicación inflacionaria, ¿Boudou necesita un maestro particular para rendir sin Néstor? Se piensa en Mario Blejer que lo ayudó en primeros pasos. Otros confían en el huracán de cola mundial para llegar a 2011 con piloto automático. Incluyen velas encendidas a Dilma Roussef en Brasil para que no devalúe.

Purgatorio: Si existe en política, Hugo Moyano vive esa experiencia con perplejidad. La soledad de hoy es proporcional al poder de ayer. La Justicia avanza y no advierte preocupación en aliados que le temían. Sus negocios con el Estado sirven de garantía provisoria pero no absoluta. En silencio, hoy se aferra a la capacidad de daño que conserva.

Carencia federal: A los disidentes les sobran candidatos y le falta líder. Duhalde se quedó sin justificación, Solá sin ganas y Das Neves y Rodriguez Saá con sueños. Kirchner tiene un mérito póstumo: los jóvenes. Les vendió una ilusión en la edad incendiaria ¿Real o falaz? Se verá. El resto no despierta un entusiasmo alternativo.

Carrió silente: Molesta cuando habla y también cuando calla. El autoimpuesto exilio evitó lugares comunes de sus socios y el desprecio oficial. Carga con un vaticino que la debe mortificar como cristiana. Haber diagnosticado la salvación de la Presidente en el divorcio o la viudez. Las palabras pesan más de lo habitual en el vacío.

Compartir!:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print

Kirchnerismo sin Kirchner

El peronismo sin Perón existió y se volvió especialmente trágico desde la lluvia de julio de 1974. El Kirchnerismo sin Kirchner es una promesa de velatorio lluvioso más que una certeza. Lo que deja el patagónico, además del vacío enorme en la sala de mando, es una orientación sobre la prevalencia del Estado y un puñado de consignas para alimentar a viejos incendiarios y a jóvenes ilusionados en el romance de lo imposible.

Kirchner fue, como otros de su generación un utopico frustrado por la década sangrienta. Pero también fue un adulto beneficiado y acuñado en los negocios menemistas de los 90. Su astucia fue utilizar el capital acumulado para reinventar su historia y reescribir la del país.

Fue un peronista de manual: astuto, pragmático del poder y con olfato para detectar los dobleces de su propio partido, de si mismo y de los que se subieron a su barco. La Corte de Menem, el indulto y la desaparición del Estado fueron parte de su vida política compartida y usufructuada por “los compañeros” que acompañaban al que mandaba. Los derechos humanos, como gobernador e intendente, jamás fueron prioridad porque en la Patagonia no cotizaban.

Pero en los estertores de la convertibilidad, cuando los dogmas noventistas chocaron, el Lupo de Río Gallegos y algunos amigos que desempolvaron La Tendencia, intuyeron el momento. Cosecharon los votos mínimos para mandar al ostracismo a Menem con el aparato que Duhalde construyó con fondos de los noventa. Y a partir de allí nada sería igual a lo que fue…

Corte nueva, militares al banquillo, seducción a una izquierda con banderas desflecadas, apuesta productiva con viento de cola mundial y hoja de ruta para enfrentar al FMI dibujada por Lavagna. Nestor le sumó el condimento que lo diferenciaría de todos: su incansable voluntad de trabajo y de poder y su avaricia por el control absoluto.

Cuando los otros se iban a dormir, el hacía política. Cuando los otros pensaban que iban a hacer, el ya había cerrado un negocio.

El primer triunfo rotundo de Néstor fue demostrarle al PJ con hechos que el Menemismo desapareció con Menem y que el había aprendido la lección.

Los noventa fueron tan descartables en lo político como una especulación financiera. Los partidos se quebraron, los partidarios se esfumaron y la democracia se ejercía con desgano y frustración. La que desembocó en el hartazgo del: “que se vayan todos”.

De allí nació el Kirchner “militante de los 70, con convicciones innegociables y progresismo a prueba de izquierdas”. Y lo concreto fue que una sociedad huérfana de mando y de presidentes efímeros le firmó un cheque millonario a un ambicioso compulsivo.

Lo que pasó ya se sabe, está tan fresco como su imagen despótica y rebelde. Amada por los beneficios sociales y odiada por los enemigos que inventó en cada Rincón. Como la furia desencadenada que lo arrinconó en sus arterias. Como el estupor que genera su ausencia entre amigos y adversarios.

¿Habrá kirchnerismo sin Kirchner? Creo que si, pero no perpetuado por las consignas de barricada ni los absolutos de una izquierda desorientada otra vez. Habrá herencia si su viuda y los moderados de su tropa depuran los grandes trazos de su política y los preservan de las vindicaciones y las amenazas de los que cazan gorilas en la web y hacen terapia sectaria en la televisión pública.

El kirchnerismo sin Kirchner, en definitiva y si aprendemos, puede ser el primer paso sensato de una Argentina sin caudillos

Compartir!:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print

La piedad no es binaria

El dolor de los deudos se respeta. Es una ley no escrita y necesaria. El duelo es imprescindible. Muchos le deben mucho a Néstor Kirchner y necesitan de ese espacio de despedida sin intromisión.

Lo que excede a ese dolor es pretender que la muerte cambie las cosas, los hombres y su historia. La consecuencia de sus actos..Kirchner construyó y demolió, peleó contra todos y contra si mismo. Desobedeció límites y desafió la muerte porque la debilidad no era, supuestamente, kirchnerista.

Las imágenes de un velatorio sectario y controlado para que no se presenten a saludar ciertos enemigos tampoco es un auspicio favorable del futuro camino

El legado justo necesita el tiempo de la decantación, pero las pasiones que desató revolotean el vacío que produjo su partida. Ni santo ni demonio, eso sería juzgarlo con su mirada binaria. Nelson Mandela decía que “Nadie es tan bueno como sus mejores actos ni tan malo como sus peores”. Muy sabio Mandela. Aprendió misericordia y equilibrio en 27 años de cárcel y tuvo una larga vida…

Compartir!:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print

Al final, será un relato

 Exageramos. El desafío del periodismo en los tiempos del diluvio tecnológico universal no es mayor ni más preocupante que la desorientación del ciudadano, lector, oyente, televidente, internauta, frente a la catarata de estímulos audiovisuales que lo acosa. No es más importante la supervivencia de los diarios de papel, o el rol del periodista enredado entre soportes múltiples, o el destino de las reglas de oro para informar debidamente,  que la angustia o la anestesia que circulan en paralelo por las venas de un habitante de la aldea global. Todos somos víctimas,  desde que suena el despertador, de un  bombardeo simultáneo de contenidos caóticamente distribuidos para nuestra expresa perdición.

La información, tal como la conocíamos en los manuales, es apenas un elemento constitutivo de esa viscosa mezcla que se introduce por los sentidos con formato de SMS, MMS, e-mails, blogs, diarios electrónicos, de papel, constelación de radios, cadenas de TV parpadeando en bares, restaurantes, oficinas o en pantallas gigantes al servicio peatonal. Será difícil echar luz sobre el enigma del futuro periodismo sin comprender o explorar antes la crisis de su destinatario.

Es la perplejidad del Homo Videns de Giovanni Sartori, la lobotomía del consumidor lo que está en la cúspide de la pirámide. Es indagar sobre el receptor más allá de los estropicios del marketing en la palabra escrita y los productos a medida del target del cliente. Una tarea que comienza, tal vez, con la propuesta de diarios de lectura veloz, de sintaxis más descartable que lo habitualmente descartable, para gente ocupada y saturada.

Quizá un poco de realismo nos ayudaría a romper mitos que amenazan con sepultar nuestras ganas de ejercer el oficio más maravilloso del mundo.  Y justamente tiene que ver con observar las dimensiones masivas del problema.  Se ha vaticinado el final de la hegemonía del mediador profesional entre los hechos y el público por el advenimiento de la blogósfera, con sus 30 millones de emisores armados de celulares multifunción, capaces de editar un mini diario para cada mini acontecimiento en tiempo real. De esa manera quedarían anquilosadas y obsoletas las estructuras de los medios tradicionales por costosas e imprácticas y sus periodistas profesionales condenados a la disolución del  oficio por exceso de competencia.

 O se amenaza desde el poder con aniquilar la concentración y exclusividad “de unos pocos”, repartiendo frecuencias de radio y televisión para todos, con el objetivo de poblar la oferta (¿escasa?) ya existente. Visto de este modo suena democrático e irreprochable. En principio alienta a pensar en innumerables nuevas fuente de trabajo, con más libertades y sin el peso de los grandes intereses corporativos, Sin embargo, una visión más realista detrás de la meta libertaria obligará a afrontar el hecho del financiamiento por las leyes de la oferta y la demanda, la formación de masa crítica suficiente, llamémosle densidad de audiencias, que justifiquen la inversión publicitaria del sector privado en tal o cual medio. Salvo que la utopía de darle un micrófono o una cámara a cada ciudadano esté precedida por el dinero del propio Estado u organizaciones dependientes del mismo que financien tales emprendimientos.

Vale la pena advertir, en tiempos de creación de multimedios públicos y para-gubernamentales (en el estricto sentido del término  mediante empresarios dispuestos a favorecer al Gobierno comprando medios y poniéndolos a su disposición), que hay muy pocas excepciones en las que el Estado venza la tentación de hacer con sus medios o los de sus aliados instrumentos de propaganda contrarios a toda noción de periodismo. Modelos que escaparían a la regla podrían ser Inglaterra con la BBC (British Broadcasting Corporation) o Canadá con la CBC (Canadian Broadcasting Corporation). Sociedades que supieron construir medios “públicos” con autonomía de las administraciones de turno, gran confiabilidad y por ende, con audiencias masivas.

  Continuar leyendo »

Compartir!:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print

Gobernar es reciclar

La Argentina de los Kirchner tiene curiosidades únicas. Disfraza sus batallas cruentas por el poder con excusas sorprendentes. En 2008 fue contra el monopolio de la soja (el yuyo, según la Presidente). En 2010 es por  el igualitarismo del papel. Una semana perdió el país en el intento del Gobierno por reinventar una oscura historia setentista que pusiera a Héctor Magnetto en la cárcel y diera su golpe de gracia al Grupo, autor supuesto de todas sus desgracias.

Cadena nacional durante setenta minutos, 22 mil fojas elaboradas con sutileza de carnicero por Guillermo Moreno y sus creativos del INDEC y una confusa explicación de hechos con errores evidentes que fue desmentida el día después. ¿Salió algo mal o este juego de truco mentiroso es parte de la estrategia? Lo cierto es que nuevamente, cuando los números de la economía benefician y las energías podrían estar concentradas en atraer inversiones o combatir la inflación, el dueto gobernante cae en su vicio preferido: organizar otro casting de enemigos de la Patria para disfrazarse de héroes.

O son excelentes actores que distraen a la popular mientras sus amigos capitalistas se enriquecen (y los enriquecen) con la minería, el juego, el petróleo y las obras públicas, o su compulsiva psicología los arrastra a la autodestrucción. Algo similar ocurrió en julio de 2008 cuando el Senado rechazó la resolución 125 sobre el campo. Néstor Kirchner enfurecido le pidió a su mujer que renunciara para convertirla en mártir de la oligarquía posmoderna y de los medios concentrados.

Hace pocas horas, desde San Juan, tierra en la que reina la prensa oficialista que adocena con publicidad su amigo José Luis Gioja, el ex presidente pidió acabar con “la dictadura mediática” no sólo de Clarín sino también de sus “ocasionales aliados”. Eso le hizo escribir al Consejo Nacional Justicialista en un comunicado similar a otro de hace dos años, en el cual el Partido condenaba al campo por golpista y a quien lo defendiera por “destituyente“.

Libreto repetido, palabras similares, tiempo malgastado. ¿Final idéntico? Hace un año pagaron un alto precio electoral por sus “vendettas” y muchos opositores hoy esperan, con cierto masoquismo, que la nueva iracundia contra los medios distribuya  temor en buena parte del electorado. Sería una paradoja del destino que aquella frase revolucionaria de los setenta: “mientras peor, mejor”, se les volviera en contra.

Los empresarios que pegaron el faltazo al show de Papel Prensa y cometieron la osadía del desaire, esperan la venganza de la AFIP, la SIDE, Moyano o los piqueteros oficiales. Hasta los más cercanos a la Casa Rosada están perplejos por ese afán de estropear la convivencia que ejerce el matrimonio  con pasión exacerbada. Pocos entienden y muchos temen que esta vez la apuesta redoblada provoque una bancarrota del capital político que empezaban a rescatar.

Pero Néstor y Cristina se sienten dueños del destino manifiesto de las vanguardias iluminadas. Les sobra patrimonio y ambicionan la historia grande de los mártires. Por eso gobiernan desde el pasado, reciclando odios.

Compartir!:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print

El precio-país

 Van por todo. Esa frase les parecía en 2007 la exageración de algún opositor agorero a muchos empresarios que querían ver a Néstor Kirchner sólo como el eficiente administrador que estaban reclamando. Hoy, a esos mismos hombres de negocios les corre un frío por la médula espinal cuando observan la cacería oficial sobre Héctor Magnetto y el grupo Clarín. Porque temen ser los próximos. Pero como en el poema adjudicado a Bertolt Bretch, deberían haberse preocupado antes, cuando los pingüinos llamaban a las primeras puertas.

El caso Fibertel, con la anulación intempestiva del permiso para prestar servicios de Internet debería ser un expediente administrativo de Defensa de la Competencia. En cambio, es apenas el aperitivo de muestra que antecede al gran golpe que el Gobierno sueña como una estocada mortal a un enemigo declarado: la intervención de Papel Prensa a partir de pruebas de supuestos delitos exhibidas en formato cinematográfico y la cárcel para el CEO del holding que fundó Roberto Noble.

Lo notable de estas últimas horas es que muchos aparecen sorprendidos por una estrategia que se fue anticipando en cada apriete de Guillermo Moreno al mundo productivo, en cada mensaje cifrado de Julio De Vido a los hombres de negocios y en los arrebatos vanguardistas de algunos ex montoneros dedicados a la venganza por nuevos métodos, de su generación perdida.  “En los 70’ nos equivocamos con las armas. Hoy vamos por el poder económico”, confiesa uno de los más prósperos contratistas del Estado que contribuye comprando medios para ponerlos al servicio de la corona.

La voracidad crece a medida que van cazando presas. Fue el Gobernador Mario Das Neves de Chubut el que a su paso por Córdoba relató que por su provincia se pasea Rudy Ulloa Igor, ex chofer de Kirchner devenido en el zar los medios en Santa Cruz, poniéndole precio a cuanta FM, diario o canal esté a disposición. La misma versión por otras fuentes se repite en los medios de Capital Federal desde que el mismo personaje avanzó por Telefé. “Todas las semanas aparece un mensajero ofreciendo arreglar el precio y sacarle un problema a los españoles”, se confesó un conocido periodista que a diario confronta con el Gobierno desde una histórica radio de Buenos Aires.

La foto de los legisladores opositores denunciando el viernes que las acciones del gobierno contra Clarín ocultan “un ataque a las libertades individuales” es la constatación de dos realidades: la ambición desmedida del matrimonio y la fragilidad colectiva de sus rivales. Hasta ahora, aunque falta un tramo considerable para las elecciones, sólo pudieron unirse cuando responden contra Kirchner. Y ya se conocen en el país como terminan esas confraternidades por el espanto y no por la razón.

Hasta ahora “la caja”, el centro gravitacional del poder pingüino, está en sus manos sin mayores bajas. La promesa del Congreso opositor fue ponerle límites al sueño dinástico santacruceño que se funda en esos millones. Las presidenciales se comienzan a jugar hoy con los golpes al poder económico. En Olivos creen que el país entero  tiene precio y que ellos lo pueden pagar.

Compartir!:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print

¿Realidad o cuento centenario?

Cruje el desacuerdo cívico poco social. Los radicales, expertos en disolución de su propio partido le piden a Elisa Carrió que no rompa lo que nadie sabe muy bien que es. ¿Una nueva Alianza? ¿Una concertación al estilo chileno?¿Un progresismo modelo Frente Amplio uruguayo? Ciertamente no es fácil definir ese espacio polígamo de amores diversos y egos más grandes que sus ideologías.

 Primero fue Julio Cobos, a quien el azar de una resolución ministerial convirtió en héroe momentáneo de la furia gaucha por las retenciones. Esa instancia, y la obstinación kirchnerista por felpudear a todo el mundo, lo transformó en la cenicienta de la política con su titubeante voto no positivo. Pasó del subsuelo de las encuestas como partenaire de Cristina a niño prodigio y mimado por las clases medias altas del campo y la ciudad.

La UCR del 2 por ciento de Moreau, Storani, Nosiglia y compañía veía surgir una nueva estrella a quien el partido había expulsado por traidor cuando lo arrasaba la ola transversal de los radicales K. Y Cobos creyó que la magia de la 125, como en los cuentos, sería para siempre. Jugó a ser opositor desde adentro de la Casa Rosada mientras el matrimonio lo perseguía quitándole granaderos, aviones y hasta el saludo. Funcionó por un tiempo y el mendocino se acostumbró rápido a las alturas inalcanzables de la imagen positiva. Pero en política, como en la vida, lo que el agua trae, el agua lleva.

Murió Raúl Alfonsín y la misma sociedad que jamás lo indultó por la hiperinflación y el pacto de Olivos, lloró por el final del único Presidente de la democracia que podía caminar por la calle sin que la justicia, el enriquecimiento o el descrédito lo acechen. Tal vez el remordimiento tardío se convirtió en el nuevo milagro para otro radical. Sin buscarlo expresamente, desde las exequias mismas de su padre, surgió la estrella ascendente de Ricardo Alfonsín.

Como si hubiera operado una verdadera reencarnación, el hijo en eterno segundo plano ahora hablaba, se vestía y cada vez más se parecía a su mentor extinto en las mejores épocas de juventud. Y resultó proporcional la escalada en las encuestas con el derrumbe de Cobos desojando la margarita con su renuncia al Gobierno. La interna en Buenos Aires dejó constancia de la vuelta de taba y los radicales vieron aparecer la desacostumbrada convivencia de dos liderazgos después de tanta sequía.

Ahora se acaba el cuento y vienen las preguntas. ¿Con Alfonsín y Cobos disputando el renacimiento del partido, pueden soñar con primeros puestos los socialistas y Carrió? El desafío que tienen los socios minoritarios es aceptar o no, como señala Pino Solanas,  ser el furgón de cola de los radicales. Esperar su interna y completar recién allí los casilleros que falten. La chaqueña que construyó en soledad sus distintos artefactos políticos no está dispuesta a regalar espacios ni a ceder el timón.

Los centenarios radicales tienen por delante la chance de engolosinarse en el Comité o refundar alianzas exitosas como fueron las de Chile o Uruguay.

Compartir!:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print

Elogio de la conspiración

 Nunca habrá paz en el reino de los Kirchner. Alguna vez lo dijo Néstor y más tarde lo refrendó Cristina: aborrecen la calma de los cementerios y prefieren mil veces el conflicto. Por eso Argentina vuelve a ser ese territorio donde se cavan trincheras todos los días, brotan las antinomias más feroces  y  los neutrales se extinguen por inanición.

De allí que no existan fotos ingenuas y cada imagen represente un cuadro bélico. Los opositores convocados en la Rural para hablar de retenciones al lado del “comandante en jefe” Hugo Biocatti, la cena del martes pasado con los cinco mosqueteros federales en el departamento de Héctor Magnetto, o la panorámica de empresarios e industriales reclamando seguridad jurídica y combate a la inflación.

Si  al matrimonio le gusta la guerra es porque siempre se capitalizaron en las batallas mientras  se vendían como héroes reivindicativos de causas nobles. Eso les dio dinero y votos por igual, que supieron manejar con habilidad  en una empresa común. La invención o la resurrección de enemigos a toda hora ha sido su maniobra más redituable y nada indica que vayan a cambiar de estrategia.

Algunas encuestas reflejan por estos días que la imagen de ambos se viene recuperando lentamente. Ese fenómeno ocurre al compás de cierto  bienestar económico demostrado  en un consumo indetenible. Aunque los mismos sondeos los colocan perdidosos frente a un ballotage, y la emisión monetaria más la inflación amenazan con hacer explotar la burbuja, el ejército pingüino, sus amigos financistas y propagandistas espolean un tercer período monárquico.

Desde este escenario ¿son conspirativas las fotos de opositores y empresarios unidos, entre otras cosas, por el espanto a la perpetuación del poder kirchnerista? Definitivamente si. Pero no debería escandalizar a la trinchera pinguina  que las consecuencias de sus actos autoritarios y estratégicos tengan respuestas proporcionales. Unos de los intelectuales cercanos al gobierno, Horacio Gonzalez, integrante de Carta Abierta, naturaliza la conspiración como un elemento indisoluble del comportamiento político.

La pregunta es si habrá racionalidad además de espanto en los conglomerados opositores que se animan a romper el miedo persecutorio del oficialismo. En el departamento de Magnetto, Duhalde, Solá, Reutemann, De Narvaez y Macri  no arribaron a ningún acuerdo superador. Apenas si depusieron sus egos a la hora de los postres pero sin mayores compromisos que el del sentido común para ocupar posiciones en 2011.

Como se sabe, Reutemann dijo por enésima vez que no será candidato. A Macri lo intentaron convencer de que jamás podría  reunir al peronismo sin fisuras detrás de su marca PRO. Duhalde quiere quedar como la salida inevitable pero Felipe cuenta con la venia silenciosa y el apoyo de Francisco, que promete repetir en Buenos Aires y del ex gobernador de Santa Fe para diputarle las internas. Por ahora se conforman con que el caudillo de Lomas de Zamora no se venda otra vez como el titiritero del sector.

 Arduas  batallas se insinúan en el horizonte. Por ahora son aprontes de guerra en un país donde aumentan las salideras bancarias y las trincheras en la misma proporción.

Compartir!:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print

El cirujano todavía acusa

Hace diez años se quitaba la vida René Favaloro y le dejaba a una sociedad enferma su aporte póstumo: una carta con el filo de un bisturí que se hundía en la carne fresca de la corrupción imperante. Cansado y porfiado no estaba dispuesto a ceder a la cultura del retorno. “No puedo cambiar, prefiero desaparecer”. En ese testamento moral se despacha contra sindicalistas coimeros, políticos indolentes y empresarios cómplices de un sistema de salud devorador de pobres y de genios.

Se pegó un tiro en el corazón el que había salvado a miles. No quiso transar. No sabía o no podía. Fue una metáfora aplastante para una clase política adocenada en la indignidad. Era la bisagra entre el final de la fiesta menemista y el abismo de inoperancia que abría De la Rúa. El Pami sobresalía como la nave insignia del robo descarado en las obras sociales, que atravesaba gestiones acumulando delitos y eliminando jubilados.

Tuvo que pasar una década para que recién la justicia chocara con la punta del iceberg  de la mafia de los medicamentos. Una década para que la vaca sagrada de la bancaria terminara entre rejas acusado de asociación ilícita. Una década con la política nutriéndose del dinero de los laboratorios, financiando campañas, comprando silencios e impunidad.

René Favaloro no descansa en paz. Los creyentes dirán que por su cobardía final de arrogarse una potestad que le corresponde a Dios y despreciar paradójicamente aquello que contribuyó a prolongar en tantos otros: la vida. Pero no descansa en paz, seguramente, porque aquello que dejó por escrito como un último grito de advertencia, se ha diseminado como metástasis en el tejido social del país.

Hoy sabemos de sobra que la corrupción mata. Y elimina primero a los que se resisten con vigor a caer en sus redes. Es una muerte en dosis, como un veneno en gotas que se proporciona al diez por ciento. Es la salud que no cura, el subsidio capturado a medio camino, los millones desviados que no van a las escuelas ni a las canasta básica. Y el coimero gana cuando lo rodea un conjunto de hombres sin valores ni principios. Los que justifican el retorno como una manera de ser nacional o un acto de justicia en defensa propia ante la corrupción mayor que supone de los otros.  

El cardiocirujano más famoso del país lo dejó brutalmente claro: “Es indudable que ser honesto en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar”. Y el pagó con sangre y corazón. Fue un chivo expiatorio molesto para una clase política indigna de elogios a su honestidad y exenta de ejemplaridad básica para frenar el envenenamiento. Una jauría de perros tras el hueso del poder, sin límites éticos para obtenerlo.

René Favaloro lo escribió un 29 de julio de 2000 a las 14.30 hs. Después desapareció. Fue su mayor alegato contra nuestras miserias. Y un bisturí clavado en la conciencia colectiva que exige ser utilizado para curar.

Compartir!:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • email
  • Print
El Autor
Pablo Rossi

Nació en Córdoba el 03 de julio de 1971. Casado con tres hijos. Periodista de profesión, mejor lector, escritor de vocación y cocinero de oficio. Amante del fútbol y del buen vino. Desde la cuna con Instituto y riverplatense por elección.
Ver más »

El Observador

Lunes a Viernes de 13:30 a 14:30

Enfoques

Lunes a Viernes de 18:30 a 20:00

Las Noticias

Sábados de 7:00 a 8:30

Suscribite
Últimos Comentarios
  • Gustavo: Buen comentario Pablo, mucha verdad…. Pero en fin, tengo...
  • Teresa: Con el discurso de los derecho humanos roban y lavan dinero. Roban a...
  • Guillermo: Pablo asi es como se constuye la destruccion de un pais. sudos
  • Pablo Rossi: Tu comentario es una demostración cabal de las anteojeras y los...
  • Sebastian Carrizo: Escribo estas líneas, a sabiendas que seré masacrado por...
Más Leídos
  • (none)
Cadena3