Peligro de Waterloo
Retroceder nunca, rendirse jamás. Antes que por el manual de Perón , Néstor Kirchner parece atrapado por el guión de aquella vieja película de artes marciales que hizo furor en la década del ochenta. Los modos políticos del santacruceño son una réplica criolla de las patadas y las piñas de los seguidores de Bruce Lee . No es casualidad que un secretario de Estado como Guillermo Moreno se haga acompañar a los actos y a las manifestaciones con un ex campeón de Kickboxing.
Si se mira en perspectiva, primero fueron por las Fuerzas Armadas, después por la Corte Menemista, luego comenzaron los escarceos desde el atril de Casa de Gobierno contra periodistas con nombre y apellido del diario la Nación (Escribano o Morales Solá) En ese tiempo Alberto Fernández era parte del riñón pingüino y todavía soñaban con la amistad conveniente de Magnetto y el grupo Clarín.
El punto era no bajarse nunca del ring y al estilo del boxeo espectáculo, si no había rival a la vista había que inventarlo. Así fue que llegó el tiempo de traicionar a Duhalde llamándolo “padrino”, pero poco después sobrevino el enemigo que sedujo automáticamente al ideario setentista nacional y popular, el campo con sus piquetes de la abundancia, la vieja oligarquía vacuna y como si esto fuera poco el voto no positivo de Cobos
En este camino pendenciero a Néstor le fue mejor que a su mujer que no tuvo la misma suerte. Toda vez que Cristina pelea contra alguien con el entrenamiento y los modos de su marido se auto flagela notablemente. No es casual que recoja hoy el porcentaje más bajo de aprobación ciudadana entre una larga lista de líderes latinoamericanos.
Si el campo le resultó un escollo duro y un trance que provocó la deserción de algunos incondicionales, la Ley de Medios y la guerra frontal contra Clarin se parece mucho a esas batallas ciegas que libraban emperadores obsesionados en la eternidad de su poder. Y esta semana comenzó a circular un frío extraño por los pasillos de la Casa Rosada.
Los abusos de Aníbal Fernandez para impedir el accionar de la justicia en una causa menor que involucra a una aliada del Gobierno como Alicia Castro, tuvieron como réplica una andanada de reacciones del Poder Judicial y una embestida concreta de la oposición en el Congreso. Las mayorías han cambiando y la posibilidad del juicio político a miembros del gabinete se vuelve una opción peligrosa de desgaste prematuro con miras a 2011.
Alguien dijo por estos días en las cercanías del despacho presidencial que a los jueces “les agarró un ataque de coraje”. La sorna esconde el temor de una catarata de causas que puedan reactivarse o iniciarse en manos de magistrados que le hayan perdido el temor inquisidor al Consejo de la Magistratura dominado hasta hoy por el Kirchnerismo .
Igualmente Néstor no se achica. A esta hora debe estar practicando las próximas patadas voladoras contra los jueces díscolos. Aunque tenga el rostro morado y flojas las reservas.
(Columna política dominical publicada en el Diario Día a Día de Córdoba)




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