“Somos como estudiantes crónicos que se empeñan en repetir errores”
Salón colmado con cerca de 700 personas el jueves por la noche en la
Sociedad Rural de San Francisco
FOTO. “El pasado retorna cuando se quiere reinventar la historia todo el tiempo y en cada período barriendo la basura debajo de la alfombra”, afirmó Pablo Rossi
El jueves, a las 20.30, el periodista Pablo Rossi disertó en la Sociedad Rural de nuestra ciudad,en el marco de los 90 años de dicha entidad, invitado por LA VOZ DE SAN JUSTO, AM 1050 Radio San Francisco, Cadena 3 San Francisco y 88.7 FM Galaxia. Antes de su exposición, dialogó con este diario.
-La consigna de su charla es “Bicentenario: Aprender o reincidir”. Los argentinos, ¿aprendimos más de lo que reincidimos en estos 200 años?
Sólo basta echar una mirada por los diarios y observar los debates recurrentes, las antinomias que algunos quieren de regreso, la impugnación violenta al que piensa diferente y las tendencias autoritarias del poder para entender que somos como estudiantes crónicos que se empeñan en repetir errores. Pero si además recortamos el presente institucional como una foto y la colocamos en los decenios posteriores a 1810, volveremos a ver caudillos provinciales peleando contra el unitarismo del puerto para ver quién se queda con la mayor tajada de la renta. Claro que antes los caudillos o los feroces centralistas, enfrentados en batallas verdaderas, llegaban a ser personajes históricos con rasgos bien marcados y hasta cierto heroico romanticismo. Al lado de aquellos los de hoy parecen grises actores de reparto maquillados de mansedumbre y en algunos casos de indignidad. Pero en todo caso, más allá de las comparaciones incómodas, el hecho es que nuestro país no ha llegado a perfeccionar con justicia la pauta administrativa básica del federalismo que expresa la Constitución.
-El regreso de la inflación pareciera ser una muestra de reincidencia. ¿Los argumentos de hoy son los mismos que los de ayer?
Pocos países del mundo han padecido crónicamente la inflación como la Argentina y sin embargo, en lugar de ser maestros de autoayuda para que otros no caigan en la tentación, somos ratones de laboratorio de nosotros mismos. Hace 50 años (Albaro) Alsogaray decía que la culpa de la inflación era de “verdurita” porque aumentaba como hoy la carne para (Amado) Boudou. En los 70’ llegaron a inventar un índice “descarnado” (sin la carne), como si separando la manzana podrida se arreglaran los otros precios. Bueno, el final de la bola de nieve fue la hiper del gobierno de (Raúl) Alfonsín. Hoy se vuelve a discutir si “un poco” de inflación está bien, o cuántos productos hacen falta remarcar para considerarnos dentro de un proceso inflacionario, o que la culpa es de los empresarios y comerciantes que remarcan, o que es una consecuencia lógica del crecimiento económico…En fin, todas estas discusiones idénticas y respuestas con cicatrices profundas ya la tuvieron nuestros padres y nuestros abuelos mientras el país avanzaba como el Titanic hacía el témpano.
- ¿Los gobiernos utilizaron la historia a conveniencia y como un aprendizaje?
La historia siempre ha sido un objeto maleable y de uso práctico para el poder; aquí, en Estado Unidos o en China. Ya lo dice la canción: “Si a la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia…”. El problema es creer que los gobiernos sucesivos han sido tan inteligentes como para manipular la historia como titiriteros con marionetas. Creo mucho más en responsabilidades individuales y colectivas más complejas. Los gobiernos civiles y militares hicieron del siglo veinte un espacio de inestabilidad perpetua porque la sociedad en cada tiempo lo permitió o lo reclamó a gritos y a golpes de cuartel. Después se actuaba como en esas tribus primitivas donde se quemaban en la hoguera al hechicero de turno para salvar los pecados del conjunto. Lo que se tradujo luego en la teoría del chivo emisario o expiatorio. Lo imperdonable de esa inconstancia crónica y ese lavado de manos a lo Poncio Pilatos de varias generaciones es la degradación educativa sistemática y progresiva que se instaló con indolencia. Como nos contaba recientemente a un grupo de periodistas el titular de la Academia de Letras de Argentina, hoy los estudiantes secundarios en una mayoría pasmosa egresan de la escuela con el título de “castrado expresivo”. La reducción del lenguaje es la forma de reducir la producción de pensamiento y si no producimos pensamiento crítico estamos condenados a la repetición de nuestras taras más evidentes.
-¿A qué atribuye la falta de credibilidad con respecto a los políticos?
Me preguntaron algo similar en 2003, cuando recién asumía (Néstor) Kirchner y muchos querían verlo rubio, de ojos celestes y con vista de lince. Igualito que al (Carlos) Menem de los primeros años cuando se recortó un poco las patillas o al (Fernando) De la Rúa de los primeros minutos cuando juraba que no era aburrido. Y recuerdo que le dije al colega que me preocupaba nuestra banalidad para esquivar responsabilidades comunes y repetir errores cíclicos en la historia, como encandilarnos fácilmente con hombres y procesos que rápidamente nos desencantan y desechamos como si trataran de demonios ajenos a nuestra voluntad. Pensemos en los sectores del campo que votaron masivamente por Cristina Fernández en 2007 cuando el Indec ya era una mentira y el rasgo autoritario una realidad. Sin que pase mucho tiempo la supuesta heroína pasó a bruja detestable por obra y gracia de la 125. Bueno, hoy digo lo mismo que en 2003 y agrego que lo que nos espanta al poco tiempo de haber puesto al caudillo, hombre fuerte, presidente o mesías de turno es el espejo de nosotros mismos reflejado en esos políticos. Después salimos histéricos con cacerolas, queremos que se vayan todos o cortamos rutas. Pero sin hacernos del todo cargo por haberlos votado y justificado cuando el bolsillo más o menos estuvo lleno.
-¿Cuáles son las fallas que posibilitan el retorno del pasado, con gabinete incluido, atendiendo la vuelta a escena de Duhalde?
El pasado retorna cuando se quiere reinventar la historia todo el tiempo y en cada período barriendo la basura debajo de la alfombra. Cada gobierno cree o vende que tiene que empezar de cero o reinventar la pólvora y que “su” modelo será el de la salvación nacional. Así se desperdician avances parciales o pequeños logros de otros que no se acumulan jamás. Es un egocentrismo patológico de la política nacional. Alguna vez un veterano dirigente me dijo que el peor político es aquel que está convencido que el telón se abre y la obra empieza recién cuando él aparece. Y no. La sabiduría de las naciones es acumulativa, con avances y retrocesos, como todo proceso de aprendizaje, pero siempre con un acumulado. Entre nosotros el único valor a resguardo en las últimas décadas pero siempre acechado por la debilidad de la práctica y la falta de instituciones firmes es la convivencia democrática. Lo de Duhalde no es más que uno de los tantos regresos. El punto no es si va o viene. Es si el que reaparece demuestra haber aprendido lo que el resto (incluyendo a los nuevos) no pudo.
-Dado los conflictos por la fumigación en el límite con las ciudades (caso San Jorge y San Francisco), ¿cómo analiza el problema usted que no está involucrado directamente y cuál cree que debe ser la solución, teniendo en cuenta la necesidad de cuidar el medio ambiente y la producción?
No soy especialista y creo que es tema de expertos. Pero puedo decir que ante las deficiencias de controles y garantías que brinda el Estado al ciudadano, los propios productores, fabricantes de agroquímicos y los municipios deberían trabajar resueltamente para convencer con pruebas a sus propias comunidades del manejo responsable y el cuidado del medioambiente. El Estado macro siempre está activo para cobrar y pocas veces para cuidar. Por eso hay que reinventarlo desde las pequeñas esferas y jurisdicciones, para recuperar la confianza del ciudadano en sus deberes esenciales.
-¿Observa una discriminación deliberada del Gobierno Nacional hacia el sector del agro?
Antes que eso observo un desconocimiento geométrico del sector y un pre concepto deliberado que nace de la ignorancia y de posiciones sectarias de clase (oligarquía, piquetes de la abundancia y siguen las firmas…)
- ¿Piensa que es por ideología, revanchismo o qué otro motivo?
Ningún gobierno hasta hoy materializó tan claramente la ideología de la revancha como el del matrimonio presidencial. Es su esencia en la práctica política: sacar ventaja del conflicto aplastando al enemigo. Y si falta enemigo hay que fabricar urgente alguno para poder subsistir.
- ¿La Justicia es una solución a los problemas que no resuelve la política?
No, definitivamente no. La judicialización extrema es un signo de debilidad alarmante y es pura contaminación para la propia Justicia. Es una distorsión institucional que se debe remediar. Es como estar en un partido de fútbol imposible de definir por la competencia misma y pretender que el árbitro imponga el resultado final.
Entrevista publicada en el diario La Voz de San Justo de Córdoba




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