Un final jurásico

La naturaleza es sabia. Cuando un animal se encuentra herido y se ve amenazado, tiende a ocultar su debilidad lanzando un ataque al posible agresor. Sobreactúa una fortaleza que no tiene como intento desesperado de supervivencia. La política concebida en términos salvajes o el poder vivido irracionalmente se revelan con similares instintos.

¿Qué otra cosa es sino una debilidad expuesta, el rosario de discursos agresivos que se suceden día tras día en boca de la Presidente. Su contenido explícito es de ataque a la prensa “inmoral”, a los opositores inútiles, a los intereses confabulados contra su modelo, a los que inventan la inflación que no existe, a los que no reconocen sus méritos ni los de su marido, en definitiva, a los que no habitan y niegan ese maravilloso país que ellos han construido con justicia social y fútbol para todos.

Esos ataques defensivos, aunque dañan su imagen y devalúan por cansancio sus palabras,  tienen razones claras fundadas en hechos concretos. El Congreso dejó de ser aquella escribanía gris que posibilitaba una mayoría propia holgada. La chance de  poner límites a los DNU (decretos de necesidad y urgencia), que se intervenga políticamente el INDEC desde el Parlamento o que fracase la apropiación del Fondo del Bicentenario, han puesto al kirchnerismo a parir.

Lo que debería ser saludable para cualquier república, esto es, el equilibrio de los poderes o el freno a uno de ellos cuando se exhibe autoritario, para el matrimonio se transforma en una conspiración golpista que hay que combatir. El problema está en esa concepción totalitaria que no concibe el manejo del poder sino es absoluto y que reduce la convivencia con los demás a la categoría de servidores o enemigos.

Es un verdadero reflejo condicionado el que los conduce al enfrentamiento permanente o a transformar la acción política en una caja de Pandora. No son pocos los que rodean al gobierno y están esperando un “pase mágico” de Néstor para recuperar las riendas desgastadas de su mujer. Desde la anulación de internas abiertas en el PJ hasta el adelantamiento de las elecciones,  pasando por toda clase de trucos administrativos que le permitan “hacer caja” mediante el factor sorpresa.

El problema, para los pocos que idolatran la astucia de Néstor es la propia realidad: dibujada por la sombra creciente de una inflación que ya no cabe debajo de la alfombra de Moreno y de un mundo que nos cree poco y nos presta nada. De allí que la desesperación por hacerse de las reservas del Central  depare  varios capítulos por venir orientados a empresarios y gobernadores necesitados de financiamiento.

La naturaleza es sabia y también despiadada. Los débiles no prosperan aunque sobreactúen una fortaleza que ya perdieron. Por eso el hombre evolucionó hacia las reglas de convivencia y negociación como soportes culturales de la vida en común. Sería sano salir de la prehistoria y aprender que la supervivencia política y el ejercicio del poder ya no dependen ni de la magia primitiva ni del temor al garrote.

 

 

 (Columna publicada este domingo en el diario Día a Día de Córdoba)

 

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El Autor
Pablo Rossi

Nació en Córdoba el 03 de julio de 1971. Tiene 38 años, casado con tres hijos. Periodista de profesión, escritor de vocación y cocinero de oficio. Trabajó desde 1993 en gráfica, radio y televisión.
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